Las Bandas de Música en los Conciertos Didácticos

 

por D. Juan Rafael Muñoz Muñoz, Profesor de Didáctica de la Expresión Musical y

Director de la Banda de Música de la Universidad de Almería

 

Abstrac

            Las Bandas de Música tienen un papel muy importante en la realización de propuestas de Conciertos Didácticos como medio para difundir la Música, así como su labor educativa en la formación musical. En el diseño de estos Conciertos será necesario tener en cuenta el público al que se destina, el contexto en el que se realiza, el espacio en el que se desarrolla, así como otros elementos organizativos que lo condicionan. Y en función de todo ello, seleccionar un repertorio llamativo, motivador y favorecedor de la interacción entre los intérpretes y el público. De esta forma, podemos contribuir a disfrutar de la música compartida.

Concerts Bands have a very important role in the realization of Didactic Concerts proposals as a means to spread the music, as well as its educational work in the musical formation.  In the design of these Concerts it will be necessary to consider the audience to which it is intended, the context in which it is performed, the space in which it is developed, as well as other organizational elements that condition it. And in terms of this, select a striking, motivating and flattering repertoire of the interaction between performers and the audience. In this way, we can contribute to enjoy shared music .

Palabras clave: Banda de Música, Concierto Didáctico, Repertorio.

1.- Introducción

            Cada vez es más frecuente encontrarnos con la convocatoria de  Conciertos, denominados Didácticos en el marco de las actividades que desarrollan la Bandas de Música. La presencia de este tipo de actuaciones forma parte de la programación anual que tienen estas agrupaciones, en unos casos por iniciativa propia o, en otros, en el marco de las actividades musicales que organizan, fundaciones, entidades privadas, ayuntamientos, diputaciones o las consejerías de las Comunidades Autónomas.

            El hecho de hacer llegar la Música a un público más amplio y de diferentes edades ha favorecido el incremento de estos Conciertos en los últimos años. Paralelamente, se ha intentado aprovechar el efecto de llamada de los mismos para realizar una labor de difusión de las Bandas de Música y, al mismo tiempo, de captación de alumnado para las Escuelas de Música y sus correspondientes Bandas.

2.- Conciertos Didácticos

            La primera de las cuestiones que debemos plantearnos cuando nos referimos a conciertos didácticos es ¿qué entendemos por un concierto didáctico?

2.1.- Definición

            Para muchas personas, decir que un concierto didáctico es aquel que tiene por finalidad enseñar algún aspecto o contenido propio de la Música y su Historia. En Palabras de Neuman:“Un concierto es didáctico cuando cumple objetivos pedagógicos definidos y se enmarca en un proceso educativo determinado” (2004:5).

            Hay quién podría afirmar que en todos los conciertos, de una forma o de otra, hay algún tipo de enseñanza. Es cierto, sin embargo, el adjetivo didáctico nos conduce a la necesidad de planificar ese concierto, y todas las acciones que éste conlleva, con la finalidad de enseñar.

            Como antecedentes en nuestro país, encontramos en 1976 el programa de Televisión Española: “El mundo de la música”; en el que el maestro Enrique García Asensio enseñaba a las niñas y a los niños algunos aspectos relacionados con las agrupaciones musicales, los instrumentos y el papel que desempeñaba el director en las interpretaciones. Posteriormente, dos grandes profesionales, sobre todo a lo largo de los últimos veinticinco años, se han caracterizado por desarrollar este tipo de conciertos con orquestas, bandas de música y otro tipo de agrupaciones: Fernando Argenta y Fernando Palacios.

2.2.- Dimensión didáctica de los conciertos

            Entendemos la dimensión didáctica de los conciertos como un magnifico medio para enseñar Música, aspectos relacionados con su producción y su historia y también como un recurso que favorece la educación en valores y el desarrollo de las emociones. Pero, al mismo tiempo, es una vía directa para difundir y poner en valor el trabajo que realizan las bandas de música y toda la estructura organizativa y académica sobre la que se desenvuelve y realizan su labor musical.

            A veces se piensa que un concierto didáctico está destinado a un público compuesto por niñas y niños en edad escolar. Tradicionalmente esto ha sido así, sin embargo en la actualidad podemos afirmar que un concierto didáctico puede ofertarse a público de cualquier edad. Sólo será necesario contemplar que se quiere enseñar y como se quiere enseñar, en función de las edades de los asistentes. De esta forma, estos conciertos se convertirán en  experiencias gozosas y significativas para los actuantes y para el público, como señala Hurtado (2004:52):

            “Los conciertos didácticos provocan interacciones significativas que se     convierten en gozosas experiencias donde se transgrede el ritual casi litúrgico   del concierto al uso al aproximar la escena al auditorio. Así, éste se siente   protagonista activo y se fusiona totalmente con el escenario creándose un   único espacio donde los intérpretes se confunden con la obra”.

2.3.- Clasificación y tipología de los conciertos didácticos

            La clasificación que se puede realizar de los conciertos didácticos puede ser muy diversa y variada, dependiendo de los criterios que apliquemos: el programa, su puesta en escena, los recursos utilizados, la participación de un presentador – dinamizador, el nivel de intervención del público, etc. Sería complejo establecer un única clasificación por entender que en un mismo concierto pueden darse simultáneamente varios de estos criterios. Pero por intentar realizar una aproximación tendríamos los siguientes:

a.- Con preparación previa del público o sin ella. Sobre todo con escolares se puede preparar, junto con profesorado, un concierto en tres fases: preconcierto, concierto y postconcierto. En este sentido podemos tener en cuenta las propuestas de Pérez (2003) sobre la preparación de los conciertos a través de sesiones de formación con el profesorado del alumnado que asistirá a los conciertos.

b.- Con apoyo de material gráfico impreso o sin ese material. En ocasiones se prepara un material impreso con informaciones relevantes sobre los autores, sus obras e incluso alguna sencilla partitura. Un ejemplo de ello lo tendríamos en los materiales elaborados por Muñoz Muñoz (1997) para el Programa: “Ven con nosotros al Concierto”; organizados por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía.

c.- Centrados en la enseñanza de aspectos más formales o informales de la Música. Podemos centrar la atención en la enseñanza de algún concepto musical, la presentación de los instrumentos, el autor, su obra o el período histórico. Pero, por otro lado, podemos ocuparnos de aspectos descriptivos, de sensaciones, sentimiento y emociones que transmiten esas obras.

d.- Con presentador/a-dinamizador/a o realizando esta función el director o directora. Una persona tiene que realizar las funciones de presentador, informador, dinamizador… Esta persona puede ser el mismo director o directora u otra persona. Referencias muy significativas sobre la figura y la labor del presentador en estos conciertos las encontramos en Palomares (2001) a través de los contenidos del Master Universitario: la animación en los conciertos didácticos, que como director del mismo, se desarrollo en la Universidad de Granada.

e.- Con mayor o menor intervención del público. El público puede estar sólo como receptor de información (Corral, 2004) o puede intervenir, en mayor o menor medida, con sencillos acompañamientos con instrumentos naturales, vocalmente o con gestos y movimientos.

f.- Con mayor o menor utilización de recursos para la puesta en escena. Utilización de vídeos, decorados, luces, disfraces, maquillaje, así como personas que actúen en escena.

3.- El Repertorio en los Conciertos Didácticos

3.1.- Criterios de selección

            La selección de las obras que deben incluirse en un programa de concierto constituye uno de los pilares básicos del éxito de un concierto. Por esa razón es importante dedicar una atención especial al proceso de selección. ¿Qué características debe tener las obras? ¿Qué debemos considerar? ¿Cuáles son los condicionantes?.

            No debemos realizar la selección de las obras del repertorio no pensando en lo que personalmente le gusta al director o directora. A veces nos dejamos llevar por nuestros gustos personales y esto no nos deja ver la idoneidad del repertorio en las circunstancias concretas de preparación de cada concierto. ¿Es el repertorio adecuado teniendo en cuenta los instrumentos que integran la banda? ¿Se ha considerado el nivel, las capacidades, conocimientos y experiencias de sus integrantes? Habitualmente las agrupaciones buscan refuerzos para su formación atendiendo a la instrumentación de las obras que van a utilizar. Aunque a veces, este recurso es el adecuado en algunos momentos para compensar l ausencia transitoria de miembros de la banda, no es menos cierto que este “a veces” se convierte en un “muy a menudo” o “habitualmente”. ¿No será que estamos seleccionando un repertorio para la banda que nos gustaría tener, más que para la banda que tenemos? Pero, salvada esta condición como principal premisa, encontramos otra serie de aspectos que debemos contemplar a la hora de seleccionar el repertorio que vayamos a utilizar.

            En primer lugar, ¿cuál es la finalidad del Concierto que queremos preparar? ¿En qué contexto se enmarca? ¿Es un concierto extraordinario, forma parte de una programación habitual, se organiza con unos u otros fines?. Con ello, comenzaremos a pensar que tipo de obras, potencialmente podremos seleccionarse así como algunos aspectos que debemos contemplar en el proceso de selección. Paralelamente, debe valorar quienes serán los destinatarios, como público de nuestro concierto. No será lo mismo seleccionar un repertorio para un público infantil, que para un público adulto, o para un público mezcla de los anteriores. La tipología de público asistente determinará las características del Concierto

            Por otra parte, el grado de dificultad de las obras debe ser proporcional con el nivel de conocimientos de los integrantes de la banda. La desproporción entre ambos va a generar: sensaciones de frustración en el director y los músicos, ansiedad y tensiones, deterioro del buen clima y las relaciones de los integrantes de la banda. Es incluso, en algunos casos, el abandono de unos u otros.

            Otro de los condicionantes de la selección del repertorio es la disponibilidad de tiempo para el montaje de las obras, atendiendo a los dos condicionantes anteriores. Se puede dar la circunstancia de que las obras se ajusten a los integrantes de la banda, así como a sus conocimientos. Debemos ser realistas sobre la suficiencia de tiempo disponible para realizar el montaje, garantizando que con el tiempo que tenemos podemos llegar a realizar  un montaje y tratamiento interpretativo de la obra.

            El último de los aspectos a considerar sería pensar si el repertorio que vamos a proponer responde a los gustos e intereses de la banda y los del director y si el trabajo que vamos a realizar con él nos va a permitir disfrutar a todas y a todos. Siempre debe ser fundamental para nosotros poder disfrutar descubriendo las posibilidades de esas nuevas obras, compartiéndolas y siendo felices con su interpretación y dirección. Jamás es incompatible aprender con disfrutar durante el aprendizaje.

3.2.- Desarrollo del repertorio

            En el desarrollo del repertorio debemos diferenciar entre el montaje e interpretación de obras en las que intervendrá solamente la banda y aquellas otras obras en las que se espera contar con la participación del público. Centraremos la atención en este segundo grupo de obras.

            En primer lugar, será conveniente tener la tonalidad en el que transcurre la obra, pensando en una participación vocal de los asistentes. En ocasiones, se plantea la intervención del público en obras cuya tonalidad quedará aguda o grave para una interpretación vocal. Sería necesario un transporte previo de esa obra para presentarla en una tonalidad más adecuada.

            Cuando queremos plantearle al público un acompañamiento rítmico con instrumentos naturales corporales, lo más importante es considerar el tempo interpretativo y las características de la intervención que pretendemos que realicen: acompañar con pitos, palmas, rodillas o pies; sobre el pulso o el acento; realizando un sencillo ostinato; en que momentos van a participar. Por supuesto, las indicaciones del director o directora para el inicio y la finalización de cada una de las intervenciones.

            Si deseamos que realicen algún tipo de movimiento sencillo, junto con lo expuesto en referencia al acompañamiento rítmico, debemos ofrecer la presencia de alguien que realice esos mismos movimientos y actúe como modelo que será imitado por los asistentes.

            Para todo ello, es fundamental la labor del director o de la directora y su nivel de compenetración con los músicos. Sobre todo cuando el director se vuelve hacia el público para incentivar su participación. Pero, además es posible que durante el desarrollo de la interpretación haya que ir ajustando el tempo interpretativo de unos y otros. Incluso generar algún “DC” porque todos están disfrutando con la interpretación.

4.-  Elementos de la organización de Conciertos Didácticos

4.1.- El espacio

            Tenemos una concepción formal de la colocación de la Banda y de la distribución de sus integrantes, conocida por todos y por todas. Sin embargo, no debemos cerrarnos a otras posibilidades. El espacio de desarrollo de un concierto didáctico debe, en primer lugar, responder a las características que presenta el diseño del propio concierto.

            En función del tipo y constitución de banda disponible, de las necesidades interpretativas derivadas de la puesta en escena y de los planteamientos didácticos que queramos utilizar, se puede optar por otros tipos de disposiciones de los músicos y, en su caso de las voces cuando la actuación es conjunta.

            Utilizar diferentes alturas de las secciones de instrumentistas, distintas ubicaciones en el espacio escénico disponible o combinar colocaciones en el espacio escénico con otras repartidas por la sala, van a generar sensaciones diversas en el público y en los intérpretes. Del mismo modo, podrán dar respuesta a las necesidades de desarrollo didáctico del concierto.

4.2.- Los recursos

            Las imágenes proyectadas, los telones de fondo, unas telas de colores, el empleo de instrumentos de construcción propia o de objetos que hacemos funcionar como instrumentos, los disfraces o un simple gorro, se pueden convertir en unos magníficos aliados que ayuden al público a vivir de una forma más completa el concierto que se les ofrece.

            Estos recursos que deben intentar concentrar la atención, más que dispersarla, complementarán las sensaciones, emociones y vivencias que va a transmitir la música de las obras que hemos seleccionado. Incluso, no olvidemos, que el propio público asistente se puede adquirir esta dimensión de recurso cuando se le hace intervenir y participar en la actuación. Ni que decir tiene que, en esos casos, el nivel de disfrute de los asistentes es mucho mayor, del mismo modo que posibilitan  también el disfrute de los intérpretes.

4.3.- El tiempo

            El tiempo es uno de los mayores condicionantes en un concierto y no siempre se determina adecuadamente. Generalmente sólo se considera el tiempo de desarrollo de la actuación, cuando debiéramos tener en cuenta el tiempo de atención, en función de las características, del público asistente y el tiempo de atención y concentración de los intérpretes.

            La edad del público es fundamental para establecer no sólo el tiempo de duración total de la actuación, sino también la duración del tiempo de ejecución de cada una de las obras que integran el repertorio. Aunque no siempre es absolutamente rigurosa, podemos decir que existe una relación directamente proporcional entre la edad de los asistentes y su tiempo de atención. Esta circunstancia se acentúa mucho más cuando nos referimos a niñas y niños en edad escolar. Por lo tanto, si queremos que nuestro público mantenga, al menos, un mínimo atención es necesario que cuidemos los tiempos de duración de cada obra y del concierto en su totalidad.

            Se recomienda que la duración de un concierto para niñas y niños se establezca entre los 40 y los 60 minutos. Y llegamos a los 60, si se trata de un concierto dinámico y participativo que nos permita captar su atención en cada momento.

            En cuanto al público adulto, en los últimos años se suelen incluir en los programas obras de considerable duración, que hace que el público disperse su atención cuando apenas se ha interpretado la mitad de la composición. A veces, los asistentes no están preparados para ese tipo de obras, y el acostumbrarlos debe ser un trabajo gradual. Por otra parte, creo que no es necesario recordar que la calidad de una obra no depende de la duración de la misma. Tampoco podemos olvidar que realizamos las interpretaciones para que ese público disfrute con nosotros de la música que somos capaces de ofrecerle. Y por ello, debemos ser los primeros interesados en mantener su atención para favorecer ese disfrute.

5.- Experiencia práctica de conciertos didácticos: la Banda de Música de la Universidad de Almería.

             Una experiencia práctica de Conciertos Didácticos la encontramos en  la Universidad de Almería. La Banda de Música de esta Universidad, desarrolla una amplia programación de Conciertos para diferentes tipos de público, desde el año 2000.

            La Banda de Música de la Universidad de Almería tiene unas características muy especiales atendiendo a sus integrantes. Se trata de alumnado de la Universidad que realiza estudios de distintas titulaciones, aunque el mayor número de ellos pertenecen a los Grados de Magisterio. Cada curso se incorporan nuevas alumnas y alumnos y otros se marchan de la Universidad. Junto a la Banda, intervienen como voces en estos Conciertos el alumnado de Magisterio Infantil y Primaria. Si bien el número de participantes no es exacto, incluso a lo largo del mismo curso, oscila entre 200 y 250 interpretes vocales e instrumentales.

            La temporalización que debemos tener en cuenta es la de un curso académico. A lo largo del mismo se realizan una serie de conciertos básicos:

Noviembre:

* Ciclo de Conciertos Didácticos para Centros Escolares.

* Concierto Didáctico Abierto en la Universidad de Almería.

Diciembre:

* Concierto Solidario para la ONG Ayudemos a un Niño.

* Conciertos de Navidad: en el Hospital de Poniente y el Hospital de Torrecárdenas, en el Centro Municipal de Acogida del Excmo. Ayuntamiento de Almería.

* Concierto Didáctico Abierto en la Universidad de Almería.

Enero:

*Concierto del Día de la Paz.

Febrero:

* Concierto del Ciclo de Música Sacra

Marzo:

*Ciclo de Conciertos Didácticos para Centros Escolares.

Abril:

*Concierto Día del Libro.

Mayo:

* Ciclo de Conciertos Didácticos para Centros Escolares.

* Concierto para niñas y niños sordos.         

Junio:

*Concierto Solidario para la ONG Ayudemos a un Niño.

* Concierto Didáctico Abierto en la Universidad de Almería.

            A esta relación de conciertos habría que unir otros que van surgiendo a lo largo del curso dependiendo de celebraciones, conmemoraciones y otras actividades generadas en centros educativos, instituciones y la Universidad.

            Los repertorios utilizados siguen las pautas expuestas en lo expuesto anteriormente. Del mismo modo, los aspectos y cuestiones relacionadas con los espacios, tiempo, recursos…, que hemos tratado se tienen en cuenta en la planificación y el desarrollo de cada una de estas actuaciones. Solamente, a modo de ejemplo, a los Conciertos Didácticos para Centros Escolares asisten unos 4.500 niñas y niños; y unos 4.000 a los Conciertos Solidarios para la ONG Ayudemos a un Niño. La edad de los asistentes a estos conciertos oscila entre los 3 y los 14 años. En cuanto a los espacios son grandes Auditorios y el Paraninfo de la Universidad. Se han utilizado disfraces relacionados con el contenido de los repertorios: personajes de los cuentos, folklore de los países de las obras que interpretamos o personajes navideños. También se han empleado imágenes visuales proyectadas como elementos de apoyo a la interpretación. Algunas de las obras empleadas se han trabajado previamente en los colegios y otras las montamos directamente durante el concierto. Por ultimo, el director de la Banda actúa como dinamizador de toda la actuación.

            Las niñas y niños asistentes participan activamente durante todo el desarrollo de estos conciertos: interpretan estribillos de las canciones tocadas por la Banda, acompañan con instrumentos naturales corporales, acompañan con gestos y movimientos obras interpretadas y realizan coreografías sobre esas obras y otras sobre soporte de grabaciones. La interactuación entre los intérpretes y el público es completa cuando cantamos, tocamos y bailamos juntos. Habitualmente hay fragmentos de canciones que se montan en vivo y en directo durante el desarrollo del concierto. La interpretación de una obra, sobre todo en el caso de canciones sencillas, no se limita a lo escrito en la partitura, sino que jugamos a repetir fragmentos, descomponer por secciones, combinar el sonido y el silencio y, en definitiva, a hacer una construcción de la estructura de la obra nueva aprovechando la disposición y la implicación de todas y de todos.

            El nivel de satisfacción y disfrute del alumnado asistente, así como de sus profesoras y profesores es total. Así lo manifiestan unos y otros cada vez que finaliza cada concierto y, además, expresan su deseo de volver. Esta circunstancia ha hecho que en la actualidad haya tal número de solicitudes para la asistencia a los conciertos, que tendríamos que estar realizándolos al menos dos veces al mes, con dos pases cada día. Paralelamente, también se puede constatar ese gran nivel de satisfacción y disfrutes en las voces y los instrumentistas participantes.

6.- Conclusiones

            La planificación de un concierto didáctico debe ser capaz de dar respuesta a una serie de cuestiones que consideramos fundamentales: ¿ en qué contexto se celebra el concierto?, ¿qué queremos enseñar?, ¿a quiénes se dirige?, ¿qué experiencias y/o conocimientos previos tienen?, ¿ qué obras pueden integrar el repertorio?, ¿en qué espacio se realizará?, ¿cuál es el tiempo estimado de duración?, ¿quién se encarga de la presentación- dinamización? y ¿qué recursos vamos a emplear?.

            Pero sobre todo, la planificación de un concierto didáctico debe intentar aglutinar la adecuada preparación de todos los condicionantes, los elementos y los aspectos que nos permitan intentar garantizar que quienes intervendrán en él, tanto como intérpretes, como público, tengan la oportunidad de disfrutar.

            Quizás también lo expuesto en esta comunicación pueda conducirnos a reflexionar sobre la necesidad de contemplar algunos de estos aspectos en la planificación y el desarrollo de nuestros conciertos, desde el respeto más profundo a otros formatos y planteamientos. Por encima de todo, la intención debe ser la de darnos la oportunidad de disfrutar con la interpretación de nuestras obras, para ser capaces de expresar y comunicar la música que hacemos y así poder compartirla con pequeños y mayores.

7.- Referencias bibliográficas

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Hurtado LLopis, J. (2004). Conciertos didácticos: aprendiendo a escuchar. Eufonía, 32, 51-59.

Muñoz Muñoz, J. R. (1999). Ven con nosotros al concierto. Consejería de Educación y Ciencia. Junta de Andalucía.

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Palomares Moral, J. C. (2001). Master Universitario. La animación en los conciertos didácticos. Granada: José Palomares Moral.

Pérez Rodríguez, J. (2003). Hacia una educación musical para el futuro: el concierto didáctico. Revista Electrónica LEEME, 11.