Ponencia de D. Emilio Molina

“Programación y selección de repertorio”

Este texto necesita el complemento del video para ser entendido en su integridad.

Mi propuesta para ampliación de repertorio consiste en investigar las posibilidades de la improvisación en conjuntos instrumentales amplios, en el que se incluye una banda.

Para ilustrar esta aventura, que sin duda lo será para muchos de los asistentes, os muestro un video grabado recientemente (17 de febrero de 2015) en un ensayo con dos bandas unificadas en una, la banda municipal de Villamaría, Caldas, Colombia y la banda del Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona.

En conjunto serían unos 80 músicos jóvenes, entre los 10 y los 17 años aproximadamente.

La experiencia consistió en preparar durante una hora una pieza de unos 10 minutos de duración. La pieza sería improvisada en el concierto que tendría lugar a continuación en el Auditori del Conservatorio Superior del Liceu de Barcelona.

Así pues hubo un ensayo, un poco ajetreado a decir verdad, debido a diferentes circunstancias, que duró algo menos de una hora, entre las 18 y las 19 horas. El concierto daría comienzo a las 20 horas.

Hay que resaltar que los alumnos no habían tenido ocasión de improvisar en ninguna ocasión anterior y que por lo tanto era una experiencia muy novedosa para todos ellos, de lo que se deduce una situación de cierto nerviosismo.

 Pasos sucesivos que se dieron en este ensayo y que pueden verse en el video que se adjunta:

– Una breve explicación a los componentes de la banda del objetivo de este ensayo: preparar una pequeña pieza improvisada para interpretarla en el concierto a continuación.

– Diferentes propuestas para improvisar, algunas muy sencillas y abiertas y otras algo más cerradas y que necesitaban de cierta concentración y memoria.

  • El vacío: las sugerencias para los instrumentistas consistieron en tratar de emitir sonidos que no tuvieran nada que ver con el instrumento, es decir, tratar de sacar del instrumento sonidos que no parecieran que salían de él (movimientos de dedos sobre las llaves, respiraciones con la boquilla, diversas emisiones de habla con el instrumento,…) todo ello muy piano y lejano.
  • El caos: las sugerencias fueron de emisión de sonidos al azar con diferentes técnicas no habituales (notas muy largas, muy graves o muy agudas, frulatti, trinos,… ) la dinámica la establecería el director
  • Orden (pentatonalismo): las sugerencias fueron dividir en varios grupos y nombrar a un solista encargado de inventar un motivo pentatónico que sería repetido por todos los que conformaran su grupo. Los ostinatos se irían superponiendo y creando una masa sonora con cierta ordenación. Las dinámicas y las entradas de los grupos los condicionaría el director.
  • Organización (sistema tonal): Se establecieron varios grupos instrumentales y cada grupo se dividió en subgrupos, de forma que cada grupo se hizo cargo de una serie de acordes que formaban una estructura de 8 compases:

I    IV  – I   –

 I    I  –  V  –

I    IV  – I   –

 I    V  –  I  –

 Cada grupo aprendió de memoria su parte y se iban sumando a la indicación del director.

Por encima de estos acordes sonarían solistas improvisando con la escala ascendente o descendente que correspondiera.

 Entre parte y parte se establecía un nexo de unión que fue un unísono con una nota elegida por todos.

El principio y el final de la obra correría a cargo de la percusión, con un ritmo marcado de antemano.

 La interpretación de la obra desde el punto de vista formal tendría esta estructura:

A-B-C-D-C-B-A

Que se correspondía con las cuatro partes ensayadas.

 Naturalmente todo quedó muy en el aire porque esa era la intención, de forma que la realización concreta en el concierto no tenía por qué parecerse a lo que se había planeado, a no ser en los grandes rasgos.

En el video resumido pueden verse las diferentes partes del ensayo y una versión de final de ensayo. No se incluye la grabación del concierto posterior.

 Los alumnos participaron, unos con mayor y otros con menor entusiasmo, activamente. Se interesaron por el juego y al final fue saliendo de acuerdo a las previsiones. Evidentemente no es un objetivo la perfección de una interpretación puesto que todo era improvisado.

 Los objetivos de este tipo de trabajo son:

  • Disfrutar de la música creada a partir de imágenes o teorías.
  • Ser conscientes de que se puede hacer música sin leer una partitura
  • Desarrollar el oído
  • Desarrollar la concentración
  • Interiorizar diferentes conocimientos musicales, acordes, escalas, aleatoriedad.
  • Desarrollar la capacidad de iniciativa
  • Desarrollar la capacidad de crear
  • Desarrollar la memoria
  • Desarrollar la audición
  • Ser conscientes de la estructura formal de una partitura
  • Ser conscientes de la emisión cuidada del sonido
  • Ser conscientes del trabajo en grupo

Y algunos otros, que se derivan de estos.

 La presentación de esta experiencia quería aportar a los congresistas otras formas de ver el repertorio y de trabajar con objetivos pedagógicos diferentes a los habituales de lectura e interpretación de repertorio escrito.

 Muchas gracias